Cultura y Sociedad 


100 años de la proeza de Shackleton

A menudo, grandes hombres y mujeres deciden embarcarse en retos considerados por la sociedad de la época como imposibles, quimeras fruto de la locura. Para estas almas aventureras, la apuesta es simple: alcanzar la gloria o caer en el oscuro olvido.

Hace 100 años, la ambiciosa Expedición Imperial Transantártica del británico Ernest Shackleton sufrió la catástrofe que les privó de convertirse en el primer equipo que atravesaba la Antártida a pie y pasando por el polo sur. Comenzaba entonces una aventura diferente para el tenaz Shackleton: la de salvar la vida de sus hombres. Un viaje épico que ejemplifica como ninguna otra el afán de supervivencia humano y el buen liderazgo.

Shackleton y el Endurance

Shackleton y el Endurance

El 1 de agosto de 1914, Ernest Shackleton salía de Londres a bordo del Endurance (“resistencia”) y al mando de 28 almas. El plan era alcanzar la costa antártica de la Bahía de Vahsel, cruzar el continente junto con algunos elegidos y reunirse al otro lado de la Antártida con el Aurora, el otro barco de la expedición.

Pero el 19 de enero de 1915, debido a un brutal empeoramiento del clima, el Endurance quedó atrapado entre los hielos flotantes antárticos. Éstos terminaron por rodear el barco y convertirlo en parte de la masa helada a la deriva durante los próximos diez meses. Finalmente, el casco del barco sucumbió a la presión y el Endurance se hundió, dejando a Shackleton y su equipo sin refugio, sin transporte y sin esperanzas.

El bote salvavidas James Caird

El bote salvavidas James Caird

El explorador británico tomó entonces una arriesgadísima decisión: arrastrar el campamento a través del hielo hasta mar abierto y partir a bordo de uno de los botes salvavidas rescatados y junto a cinco compañeros hasta la pequeña isla de Georgia del Sur, donde se encontraba una estación ballenera noruega.

La modesta barcaza, rebautizada con el nombre de James Caird y equipada con los rudimentarios instrumentos de navegación de la época -brújula, sextante, cronómetro y cartas de navegación-, se hizo a la mar el 24 de abril.

El otoño antártico ofreció a los heróicos tripulantes un viaje infernal de dos semanas de tortura. Pero a pesar del frío, la humedad permanente y las dificultades para orientarse, la singladura terminó en inesperado éxito.

Ernest Shackleton y la nueva ayuda noruega salieron inmediatamente en busca del resto de la expedición, que comprobaron atónitos que vivirían para contar aquella odisea.

A pesar de las condiciones, del sobreesfuerzo y de la desesperación, Shackleton salvó la vida de los 28 tripulantes del Endurance. Gracias a ello, la valentía y liderazgo del valiente explorador británico es hoy día admirada, estudiada y, con artículos como éste, recordada.

Vía | Cool Antarctica

Más información | Kodak, BBC, NYTimes

Imagen | Shackleton’s Endurance, James Caird

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