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¿Quién puede ser titular de un Derecho de Propiedad Intelectual?

El articulo 1 del Texto Refundido de la Ley de Propiedad intelectual (en adelante, LPI), establece que la propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación, señalando el art. 5.1 LPI que se considera autor a la persona natural (ser humano, contrapuesto al concepto de persona jurídica) que crea alguna obra literaria, artística o científica.

Sin embargo, el mismo art. 5 LPI, en su apartado 2, señala que no obstante, de la protección que esta Ley concede al autor se pondrán beneficiar personas jurídicas en los casos expresamente previstos en ella, lo cual es posible ya que si bien el art. 2 LPI dispone que la propiedad intelectual está integrada por derechos de carácter personal y patrimonial, que atribuyen al autor la plena disposición y el derecho exclusivo a la explotación de la obra, sin mas limitaciones que las establecidas en la ley, lo cierto es que estos dos tipos de derechos, los de carácter personal y los de carácter patrimonial, tienen un tratamiento claramente diferenciado, atendiendo a su diferente naturaleza.

Definidos en el art. 14 LPI, los derechos morales contienen facultades como decidir si su obra ha de ser divulgada y en qué forma, determinar si la divulgación ha de hacerse con su nombre, bajo seudónimo o signo, o anónimamente, exigir el reconocimiento de su condición de autor de la obra etc., que tienen el carácter de irrenunciables e inalienables.

Los derechos patrimoniales o de explotación, enumerados en el art. 17 LPI y que contienen  los derechos de explotación de su obra en cualquier forma y, en especial, los derechos de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación, que son las formas de obtener rendimiento económico a las mencionadas obras, pueden ser cedidos en exclusiva o no, según lo establecido en los arts. 42, 43 y siguientes LPI, como cualquier derecho de contenido patrimonial, pero en todo caso (y con excepción de la sucesión mortis causa intestada, en que estos derechos integran el caudal) debe tratarse de un acto expreso del titular, que puede así transmitir algunos o todos sus derechos de explotación a una persona física o jurídica, que gozará de la debida protección de la LPI.

Así, por tanto, podemos concluir que los derechos de propiedad intelectual corresponden a la persona física que los haya creado, y solo en caso de que éste decida transmitir algunos o todos sus derechos de explotación, estos pueden corresponder a una persona física o jurídica distinta de aquel, en la forma y alcance en que el autor decida.

Vía| Ley de Propiedad Intelectual

En QAH| Del derecho a la propiedad intelectualDerechos de Propiedad Intelectual y Justicia Social

Imagen| Google: Propiedad Intelectual

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