Cultura y Sociedad 


¿Que son las Tres Leyes de la Robótica?

 

Las Tres Leyes de la Robótica son uno de los mas conocidos paradigmas de la ciencia ficción asimoviana, que nacen por la necesidad de proteger al ser humano del posible peligro en que podrían convertirse los robots para su integridad física, así como de garantizar que los robots sigan cumpliendo per saecula saeculorum la función para la cual fueron creadas: servir a los humanos.

Propuestas por Isaac Asimov, las Tres Leyes son las siguientes:

  1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

A primera vista, estas tres disposiciones protegen a los humanos de los dos peligros antes citados, añadiendo, de acuerdo con la tercera Ley la protección de la integridad del propio robot. Pero claro, es sobradamente conocido que cualquier Ley debe ser interpretada para ser aplicado al caso concreto, y que pueden darse lagunas o contradicciones entre las normas, y, de hecho, las novelas de robots de Asimov tratan sobre situaciones e historias en las que estas Tres Leyes entran conflicto.

Así por ejemplo: ¿Qué debe entenderse por “hacer daño a un ser humano”? ¿Acaso, por ejemplo, es hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño, el participar en una intervención quirúrgica que deviene no exitosa e incluso en última instancia causa la muerte del paciente, aun cuando esa participación se hiciera bajo la dirección y a las ordenes de un cirujano humano? ¿Hasta donde llega lo que los juristas llamamos la “comisión por omisión” (“por inacción, permitir que un ser humano sufra daño”) de un daño a un ser humano por un robot? ¿Cabe la aplicación de lo que la dogmática penal denomina “estado de necesidad” (es decir, tener que elegir entre cual entre más de una persona salvar de sufrir un daño, sin poder salvar a las demás)? ¿La concurrencia de la 2ª y 3ª Ley supone que un robot debe obedecer una orden de  mera autodestrucción dada por un ser humano? y en caso de que respondamos afirmativamente a esta pregunta, que supondría que cualquier ciudadano podría muy fácilmente perjudicar el patrimonio de otro ¿debe obedecer esta orden de cualquier ser humano, o solo de aquel que sea su propietario? y así podríamos continuar hasta el hartazgo, pues las posibilidades de contradicciones y complejidad de aplicación de estas leyes son infinitas.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que la  que tenemos arriba es la formulación convencional empleada por los humanos, ya que en realidad, las Tres Leyes no son verdaderas Leyes, entendiendo la Ley como la norma jurídica aprobada por el legislador, sino “formulaciones matemáticas impresas en los senderos positrónicos del cerebro“, o lo que es lo mismo: códigos de programación del robot, que por su complejidad, permiten “afinar” el contenido y la correcta aplicación de estas tres leyes en cada caso concreto. Así, en las novelas de Asimov, y en novelas y películas conexas a su mundo, podemos  encontrar robots programados para una tarea específica, como la de intervención quirúrgica antes mencionada, el mantenimiento del orden público, la dirección de obras públicas… en el que la interpretación del contenido y el alcance de cada una de estas “leyes” y la manera en que se interrelacionan se adapta a las necesidades de las situaciones en que por su destino puede encontrarse el robot, puesto que no solo esta obligado a respetar las leyes-ordenes-programación, sino que de hecho no puede contravenirlas sin producir una contradicción lógica que lleve a la destrucción de su cerebro positrónico, y por ende a su propia “muerte”, adaptación que diseñan los científicos dedicados a la Psicología Robótica, tras analizar las situaciones a los que puede enfrentarse cada robot por razon de su destino, de modo que, en resumen, el robot no hace sino aquello para lo que le han programado.

Evidentemente, todo esto pertenece a la Ciencia-Ficción, sin ninguna aplicación en la vida real. Sin embargo, no son pocas las voces que apuntan a que los robots inteligentes que en un futuro más próximo o más lejano a buen seguro construiremos los humanos deberían regirse, para garantizar su utilidad y seguridad, por estas Tres Leyes de la Robótica.

Via| Novelas de Isaac Asimov.

Imagen| Google: Robótica

 

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