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¿Qué son las ordenanzas locales?

Los ciudadanos españoles, como miembros de un Estado de Derecho garantizado por nuestra Constitución, estamos sujetos a las leyes y reglamentos aprobados por los Poderes Públicos. Esta sujeción al Derecho, que es garantía de convivencia en sociedad, se produce no sólo con respecto a las normas aprobadas por el Estado y por las Comunidades Autónomas, sino también con respecto a las normas aprobadas por el Ayuntamiento del Municipio en el que vivimos, las llamadas normas locales.

Tipos de normas locales

Las normas aprobadas por los Ayuntamientos reciben el nombre de Ordenanzas locales cuando tienen por finalidad regular la actividad de los ciudadanos, o Reglamentos orgánicos cuando su fin es regular la organización de la Administración municipal. Dentro de las primeras, se pueden encontrar ejemplos tan variopintos como las Ordenanzas que regulan la tenencia de animales peligrosos, las que intervienen la actividad comercial y la venta ambulante en el municipio, las que prohíben que las macetas que colocamos en los balcones asomen a la calle más allá de la línea de éste, o las que sancionan a los vecinos que una noche de fiesta les da por orinar en la vía pública. Dentro de los segundos estarían el Reglamento de funcionamiento del Pleno del Ayuntamiento, el Reglamento por el que se divida la organización territorial de un municipio en Distritos, el Reglamento por el que se decida crear un Defensor del Vecino como órgano del Ayuntamiento dedicado a la resolución de quejas y sugerencias de los vecinos.

Por el contrario, los Bandos de los Alcaldes no tienen naturaleza normativa, sino que son meros recordatorios a los vecinos, del cumplimiento de lo establecido en normas locales. Piénsese, por ejemplo, en los Bandos por los que se nos recuerda que se ha abierto el periodo voluntario de pago del IBI (la contribución) o del IVTM (el impuesto del coche).

¿Quién elabora y cómo se elaboran las normas locales?

Por tanto, el único órgano que en un Ayuntamiento tiene la potestad de aprobar normas locales es el Pleno del Ayuntamiento, que está integrado por los Concejales, a quienes los vecinos eligen en elecciones cada 4 años mediante sufragio universal, libre, igual, directo y secreto. Las Ordenanzas locales y los Reglamentos orgánicos son producto del Pleno.

La elaboración de las normas locales sigue un procedimiento que incluye un trámite de información pública y audiencia a los ciudadanos, a los que se permite así participar en el proceso de elaboración de la norma, formulando reclamaciones y sugerencias que pueden ser tenidas en cuenta por el Pleno. Por otra parte, desde el año 2003, se permite a los vecinos ejercer la iniciativa popular en este procedimiento, presentando proyectos de normas locales. Desde el punto de vista de la participación ciudadana, estamos ante un procedimiento bastante democrático.

Concepción de la ordenanza local como ley material

A diferencia de las normas estatales o autonómicas, que pueden ser leyes (dictadas por el Parlamento estatal o autonómico) o reglamentos (dictados por la Administración estatal o autonómica), las normas locales sólo pueden ser reglamentos, en cuanto los Municipios no tienen potestad legislativa, y sus Administraciones, que son los Ayuntamientos, sólo pueden aprobar normas de naturaleza reglamentaria.

Por reglamento se entiende la norma aprobada por una Administración Pública, con rango inferior a la ley, y subordinada a ésta. En el fondo, esta concepción del reglamento responde a la idea histórica de éste como norma producida por el Monarca, que se sujetaba a la norma elaborada por el Parlamento (ley), siendo esta última la que expresaba la voluntad del pueblo, de tal modo que su mayor legitimación democrática justificaba la sujeción de la norma del Monarca a la norma del Parlamento. El Parlamento nacido con el Estado liberal limita de esta manera la función de producción normativa del Monarca que tiene su origen en el Estado absolutista. El Monarca no produce Derecho si no es con el Parlamento.

Sin embargo, la norma local, pese a su naturaleza formalmente reglamentaria, no comparte el fundamento de los reglamentos estatales y autonómicos. Mientras que los reglamentos estatales o autonómicos son aprobados por los respectivos órganos de Gobierno del Estado o de la Comunidad Autónoma, órganos dotados de legitimación democrática indirecta (los miembros del Gobierno no son elegidos directamente por el pueblo, sino por el Presidente del Gobierno, a quien elige el Parlamento, que sí ha sido elegido por el pueblo), las normas locales son aprobadas por el Pleno del Ayuntamiento, órgano dotado de legitimación democrática directa (el pueblo elige directamente a los Concejales que integran el Pleno), igual que el Parlamento del Estado o de la Comunidad Autónoma (el pueblo elige directamente a los parlamentarios).

De esta forma, puede afirmarse que, tanto por su procedimiento de elaboración, como por la naturaleza del órgano que las elabora, las normas locales, especialmente, las Ordenanzas, terminan por parecerse mucho, al menos materialmente, aunque no formalmente, a las leyes de los Parlamentos.

Vía| Toscano Gil, F., Autonomía y potestad normativa local, Comares, Granada, 2006.

Imagen| Ayuntamiento de Sevilla

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