Economía y Empresa, Finanzas 


¿Qué es un banco malo (II)?: El caso de Irlanda

Una vez dibujado los antecedentes y la estructura de este tipo de entidad, nos centraremos en los ejemplos más didácticos: Alemania e Irlanda, ya que lo realizado hasta ahora en España es un banco malo que no compromete al sector público.

Principalmente existen 3 modelos de “banco malo” . El primero, y que ya han realizado algunas entidades españolas, es la mera creación de un SPV donde se destinan la totalidad o parte de los activos tóxicos. Básicamente, consiste en pasar los elementos de una entidad bancaria a una SA que no se engloba dentro del conjunto de las entidades financieras, pero que en muchas ocasiones está participada al 100% por la entidad matriz (el banco), por lo que a la hora de consolidar y desde un punto de vista del largo plazo, el riesgo no se elimina, ya que si el “banco malo” quiebra la entidad dominante responde por él. Este modelo no resulta eficiente y no ha funcionado, prueba de ello es que las antiguas cajas de ahorro hoy bancos, siguen sin obtener liquidez ya que no se ofrece una seguridad mínima al accionista.

El siguiente modelo es la creación de un banco público, del que ya se han realizado dos variantes : el modelo alemán (descentralizado) y el modo irlandés (centralizado).

 En 2009 Irlanda se encontraba en una difícil situación económica que afectaba principalmente a todo el sector financiero. La idea es que NAMA (National Asset Management Agency) fuera una sociedad anónima (SPV) participada en un 51% por el sector privado (New Ireland Assurance, Investment Managers…) y en un 49% por el sector público (representado a través del propio NAMA) con capacidad para comprar las carteras crediticias hipotecarias de los cinco principales bancos. El mecanismo utilizado es un SWAP de activos: el banco irlandés entrega los títulos de crédito a valor de mercado y cambio recibe deuda emitida por NAMA y 100% garantizada por el Estado. El SPV intentará maximizar los beneficios de la cartera de crédito, con los que pagar la deuda contraída, y una vez obtenido el beneficio neto se repartirá un dividendo ligado al performance del mismo.

La títulos obtenidos por los bancos irlandeses eran usados en el mercado de repos y al estar garantizados por el Estado tenían un haircut “cero”. De este modo, los bancos tienen acceso a liquidez y además la deuda emitida no computa como deuda pública (ya que el Estado no es socio mayoritario). Sin embargo, por parte de las entidades financieras existe una pérdida al reconocer el valor de mercado  cuando son contabilizados en el NAMA (descuento del 58% con respecto al valor registrado en libros), por lo que se ven obligados a incrementar capital para absorber las pérdidas.

La cuantificación de la operación se tradujo en una transferencia de activos impagados valorados en libros por 78 bn€ a un valor de mercado de 34 bn€. A cambio, NAMA emitió deuda de la cual el 95% era senior debt (garantizada por el estado) y el 5% restante suponía deuda subordinada. Sin embargo, pasados los años, algunas entidades irlandesas necesitaron ser rescatadas así como el propio país que recibió ayudas de la UE. Estos últimos acontecimientos han puesto de manifiesto el gran riesgo de este modelo: al valorar los activos a valor de mercado se reconoce una gran pérdida que obliga a recapitalizar las entidades financieras, y en ocasiones a rescatarlas.

Imagen| Google
En QAH| El banco malo (I)

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