Cultura y Sociedad 


¿Qué es el populismo?

Podríamos referir el populismo, más que como una corriente determinada de comunicación política, a un conjunto de métodos y técnicas que, enmarcadas en una democracia, buscan la continúa alineación de la clase gobernante con el electorado, el pueblo, entendido este como una totalidad que se define como contraposición a cierta élite económica, invariablemente indefinida más allá de un contexto electoral.

El populismo, en comunicación, a priori, bebe de la liturgia de izquierdas tanto conceptualmente como en su discurso, aunque no necesariamente implementa un programa político socialista o marxista clásico. “El pueblo” es siempre entendido como fuente de legitimidad, y en su nombre, o en su defensa, de manera heterodoxa se ejecutan las políticas que son presentadas a la opinión pública de manera rotundamente efectista, y como decíamos, normalmente con una cuidado proceso de relaciones públicas.

Pueden llegar a darse procesos como el de la espiral del silencio, según el cual, cualquier enemigo del gobierno quede presentado como un enemigo del pueblo, sin estar, como decíamos, definidos los públicos,  al establecerse una asociación conceptual retroalimentada entre pueblo/gobernantes.

¿Qué es el populismo?

Francisco Seoane Pérez, profesor de Comunicación política de la UCLM cita a Cas Mudde al hablar del populismo como una hipertrofia de la democracia al decir que, efectivamente, el populismo no es per sé antidemocrático, pero pone la clave al decir que “El populismo es esencialmente contrario a la democracia liberal porque se opone al principio del pluralismo y a la práctica de la concesión

El profesor Seoane, sin embargo, dice también que “ los populistas tienden a apoyar y fortalecer aspectos de la soberanía popular y el gobierno de la mayoría: por ejemplo incluyendo a grupos previamente excluidos o marginalizados y apoyando o empleando instrumentos políticos plebiscitarios como referendos o iniciativas populares” aunque, sin embargo, a la larga trunca la separación de poderes en perjuicio del poder judicial, ya que al traspasar la legalidad, determinados gobiernos acusan de elitistas a los tribunales, acusándolos de ignorar la vox populi de la que ellos, los ejecutivos populistas, se presentan firmes defensores.

Cierto es que desde la prensa occidental, el término se presenta de manera invariable desde una perspectiva peyorativa. Desde una perspectiva de comunicación, determinadas liturgias en Europa no podrían llegar a tener cabida, o, si las han tenido, como en el caso de Italia, no es menos verdad que en cuanto a capacidad de emocionar o de generar , el viejo mundo tiene mucho que aprender con respecto a tierras americanas.

 

Vía| Francisco Seoane Pérez

En QAH| ¿Qué es la Opinión Pública?

Imagen| Cedice Libertad

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