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¿Por qué se nos pone la piel de gallina?

Estamos tan acostumbrados a vivir con nuestro cuerpo, que no nos paramos a pensar por qué reacciona de una u otra manera en las diferentes ocasiones. Sin embrago, todos los actos reflejos, tales como suspirar, bostezar o la piel de gallina tienen una explicación científica.

Cuando sentimos frío, si una canción o una situación nos conmueve intensamente o cuando nos asustamos o sentimos miedo los pelos se nos ponen de punta dando lugar al conocido efecto de “piel de gallina”. Son tres situaciones bien distintas que producen el mismo curioso efecto sobre nuestra piel.

Pero, ¿Cuál es la explicación de este fenómeno? 

La piel está formada por tres capas: la epidermis o capa exterior, la dermis y la hipodermis. Esta última a su vez está formada por las glándulas sudoríparas, el tejido graso, los bulbos pilosos y una fina capa muscular denominada musculus erector Pili, comúnmente conocido como el músculo erector del pelo o músculo horripilante.

Es este último justamente el músculo que ocasiona el fenómeno de “la piel de gallina”.

El musculus erector Pili, que se encuentra muy próximo a la raíz del vello es sensible ante estímulos como el frío o la adrenalina (segregada en estados de miedo, ira, emoción, placer…) y al recibir la orden del sistema nervioso, se contrae, provocando el erizamiento del pelo, a este fenómeno  se lo denomina fenómeno pilomotor o la piloerección. Por otro lado también se dilatan los poros, conduciendo más sangre a las zonas enfriadas, esto es lo que da la apariencia de “la piel de gallina”.

En este punto nos podríamos preguntar, ¿y qué sentido tiene este fenómeno fisiológico? La respuesta es bien sencilla: Se ha descubierto que este reflejo tiene su origen en la parte más antigua de nuestro cerebro, por lo que de alguna manera nos demuestra que todavía somos unos “animales muy primitivos”. En la especie humana es un mecanismo que no tiene ya utilidad y se puede considerar residual, pero en nuestros ancestros peludos, al igual que en muchos de los animales tenía un solo motivo el hecho de erizar el pelo:

Por un lado, cuando hace frío los animales “abultan” su pelaje o sus plumas, por lo que los pelos erectos sirven como mecanismo para una mejor protección ante las bajas temperaturas. Por otro lado, ante situaciones de estrés, cuando se sienten invadidos o atacados, al erizar sus pelos  parecen más grandes, fuertes o aterradores intimidando al adversario, por lo que era una adaptación para mecanismos de defensa.  De ahí que se nos erice la piel cuando sentimos miedo o terror.

 

 

Vía| rtve.es

Imagen| Piel de Gallina, El blog de los gatos

 

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