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¿Paraísos fiscales versus Infiernos fiscales?

En la actualidad vivimos tiempos difíciles y contradictorios. Por un lado, la globalización ha permitido conectar todos los territorios abriendo infinidad de posibilidades que antes no se hubieran imaginado, el mercado ha pasado de ser local a ser mundial, los movimientos de capitales han hecho que zonas empobrecidas sean boyantes zonas industriales y económicas; pero por otro lado, siguen existiendo gobiernos nacionales que tienen independencia para someter a sus ciudadanos a unas condiciones concretas sin importar las decisiones de otros gobiernos del mundo.
Los organismos internacionales han estado buscando el desarrollo de las zonas más pobres del planeta con campañas incesantes para aumentar la ayuda al Tercer Mundo y la inversión en esos países. Pero hay gobiernos que motu proprio han motivado a que los inversores extranjeros acudieran a sus países con condiciones más ventajosas que en otros países. Tenemos los ejemplos de los países asiáticos que podían ofrecer una mano de obra barata y abundante (por una regulación laboral poco exigente) y una situación geográfica adecuada para el desarrollo económico. Hay otros países que sin tener esos recursos físicos o humanos buscados por las grandes multinacionales han sido atractivos para los inversores extranjeros al ofrecer ventajas fiscales sustanciales. Son los conocidos como “paraísos fiscales”, en contraposición, quizás, a unos ¿”infiernos fiscales”?

¿Qué es un paraíso fiscal exactamente?

Es un territorio que tiene unas condiciones fiscales ventajosas para los extranjeros, ya que no deben pagar altas tasas de impuestos por las sociedades que constituyan en su territorio. Tienen un sistema fiscal diferente al que aplican a sus ciudadanos. Esto les permite atraer capital extranjero en forma de divisas, por lo que fortalecen su economía, como en el pago de impuestos competitivos que cubren las deficiencias de sus arcas públicas.

Es una forma única de competir contra los Estados que mantienen altas tasas de impuestos a sus ciudadanos y sociedades, hay que recordar que los impuestos en los países occidentales se acerca al 50% para las personas físicas y un 40% para las sociedades. Estas ventajas fiscales ahorran al sector privado grandes cantidades de dinero todos los años. Ese capital ahorrado se produce con la conocida como fuga de capitales.

Desde los gobiernos de los Estados con altas tasas de impuestos, la fuga de capitales significa una pérdida considerable de recursos que no tributan. Es vista como una evasión fiscal y es perseguido penalmente. Son muchos gobiernos de toda índole política que quieren poner restricciones a la libertad de movimiento de capitales para que tributen en sus países, o para perseguir a grupos relacionados con el terrorismo o el narcotráfico.

Las condiciones que ofrecen los paraísos fiscales no sólo son unos tributos muy inferiores a los que tendrían que pagar en los países de origen, sino que ofrecen a los inversores unas condiciones jurídico-económicas atractivas como que los datos personales no figuran en registros públicos, existe el secreto bancario, hay estabilidad política y monetaria y unas infraestructuras adecuadas para el desarrollo de actividades empresariales y financieras.

Así, no hay sólo un tipo de paraíso fiscal, sino que cada territorio tienes sus propias condiciones y normas tributarias. Hay territorios que sin ser Estados independientes tienen estas condiciones para ser considerados paraísos fiscales, como puede ser Gibraltar o algunas islas dependientes de Reino Unido.

El catálogo más conocido de paraísos fiscales es el realizado por la OCDE según una serie de criterios de transparencia, sistema tributario o intercambio de información con otros países.  Algunos zonas con centros financieros que no se ajustan a los estándares internacionales según la OCDE son Andorra, Anguila, Antigua y Barbuda, Aruba, Bahamas, Bahrein, Belice, Bermuda, islas Vírgenes Británicas, islas Caimán, islas Cook, Dominica, Gibraltar, Granada, Liberia, Liechtenstein, islas Marshall, Mónaco, Montserrat, Nauru, las Antillas Holandesas, Niue, Panamá, Saint Kitts and Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Samoa, San Marino, islas Turks and Caicos y Vanuatu.

Diferentes organismos internacionales llevan varios años presionando a los gobiernos de los paraísos fiscales para tratar de conseguir que recorten sus leyes de confidencialidad y secreto bancario, ya que estas condiciones permiten a grupos de narcotraficantes, mafias y grupos terroristas saltarse la legalidad en los países desarrollados.

Se une a esto la interpretación de que está crisis ha sido causada por una falta de regulación financiera internacional. No son pocas las voces que claman por una regulación mundial de las finanzas y de la economía. Antes de plantear una discusión del tema, hay que conocer todas las consecuencias que tendrían las medidas propuestas. La postura a tomar dependerá de la visión que tenga cada uno del mundo y de la actual situación político-jurídica. Hay que pensar en los mecanismos que la libertad de mercado permite a los agentes económicos en un mundo globalizado, porqué hace tanto daño la existencia de “paraísos fiscales” y si no es posible que el problema sea en que vivimos en “infiernos fiscales” que quieren fagotizar, vía armonización fiscal, las únicas vías de escape que tiene el capital para salvarse.

Más Información| Paraísos Fiscales

Imagen| Euros

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