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¿La intuición?

– Pero entonces… ¿todo vale?

– Sí, pero no todo vale igual

Immanuel Kant, adalid del idealismo alemán, nos comenta en su libro Critica de la razón pura, en el capítulo que versa sobre la Estética Transcendental, su visión sobre la intuición en los modos de conocer y en los procesos creativos:

                       Sean cuales sean el modo o los medios con que un conocimiento se refiera a los objetos, la intuición es el modo por medio del cual el conocimiento se refiere inmediatamente a dichos objetos y es aquello a que apunta todo pensamiento en cuanto medio. Tal intuición únicamente tiene lugar en la medida en que el objeto nos es dado. Pero éste, por su parte, sólo nos puede ser dado (al menos a nosotros, los humanos) si afecta de alguna manera a nuestro psiquismo. La capacidad (receptividad) de recibir representaciones, al ser afectados por los objetos, se llama sensibilidad. Los objetos nos vienen, pues, dados mediante la sensibilidad y ella es la única que nos suministra intuiciones. Por medio del entendimiento, los objetos son, en cambio, pensados y de él proceden los conceptos. Pero, en definitiva, todo pensar tiene que hacer referencia, directa o indirectamente (mediante ciertas características), a intuiciones y, por consiguiente (entre los humanos), a la sensibilidad, ya que ningún objeto se nos puede dar de otra forma.

O según mi modo de ver, aunque intentemos esquematizar las formas de conocimiento e intentemos a la hora de crear o producir alguna obra, con parámetros tangibles y objetivos, la sensibilidad en la que se basa la intuición es fundamental y determinante en la obra. Pero esto que se podría entender como un todo vale, habría que matizarlo, ya que esa intuición no es más que una amalgama compuesta por experiencia, conocimiento y una inteligencia (trayectoria).

Hemos pasado de una modernidad prometedora a una posmodernidad destructora y carente de valores, parece muy acertada esta actitud, pero también muy dada a permitir toda intrusión en todos los campos. Esta etapa parece que ha llegado a su fin y nos encontramos en una segunda modernidad que con el espíritu de la modernidad pasado por el tamiz pos-moderno podrá ajustarse a la sensatez colectiva, ¿pero que diámetro tiene ese tamiz?

Vía| KANT, Immanuel. Crítica de la razón pura

Imagen| Artchive

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