Coaching y Desarrollo Personal 


¿Estamos a salvo del Síndrome de Ulises?

Con frecuencia,  acuden a las consultas de psiquiatría de la sanidad pública española  pacientes inmigrantes con trastornos mentales peculiares, que exigen un gran esfuerzo de comprensión para los profesionales de la salud mental.  La mayoría presentan problemas adaptativos  con síntomas ansiosos y depresivos,  expresados  según su cultura,  creencias, circunstancias de la migración (legal, ilegal) etc . Se definió el  Síndrome de Ulises como  un trastorno adaptativo específico,  frecuente en inmigrantes procedentes de países menos desarrollados, con escasos recursos personales y culturales, que estando sometidos a altos niveles de estrés por sus malas condiciones, manifestaban una clínica característica.  Esta clínica, incluía con frecuencia trastornos de conducta, consumo de tóxicos, paranoidismo, disfunciones sexuales, somatizaciones, cuadros disociativos y estado continuo de hipervigilancia y alerta.

El estrés y el duelo son vivencias asociadas siempre al hecho migratorio. Cuanto peores sean las condiciones personales de partida, más vulnerable psicológicamente se encontrarán y  su fragilidad emocional se verá superada  ante los requerimientos de una  sociedad diferente y a veces hostil.

En  2012 entraremos en España en una nueva recesión, la crisis se recrudece y el desempleo se dispara.   Licenciados  que años atrás  eran fácilmente absorbidos por el mercado nacional se encuentran actualmente sin perspectivas laborales.  Para las nuevas generaciones supone un cambio de escenario  al que no están del todo preparadas.

Más de 580.000 personas se marcharon de España durante 2011,  la mayoría obreros con escasa cualificación que regresaban a sus lugares de origen una vez agotados sus subsidios de desempleo. El 10% fueron  españoles, la mayoría jóvenes con licenciaturas que acogiéndose al  tratado de Schengen se instalaron en países europeos.

Entre los jóvenes el paro se acerca al 50%,   se plantean  los “minijobs” o  los  contratos de aprendizaje como soluciones transitorias pero no se perciben como una buena solución,  quizás se sientan condenados  a un futuro sin esperanza a ser “los nuevos esclavos” y huyendo de este destino se les señala el camino.

Según el INE y referido a 2010 la preferencia como destino de los jóvenes españoles es la Comunidad Económica Europea y por países  Reino Unido (4.004), Francia (3.561) y Alemania (2.198). Este último en auge por el efecto llamada que se ha producido a través de declaraciones de políticos representativos. Fuera de Europa el destino más frecuente es EE. UU (2.988), seguido de Argentina (1.995) y un grupo heterogéneo de países entre ellos China con 497 personas. Se trata de varones en un 52% y mujeres en el 48%. Y por edades las situadas entre los 32 y 36 años.

Este nuevo flujo migratorio tiene unas características muy particulares: son jóvenes de ambos sexos, con excelente preparación (carreras técnicas, sanitarias…), muchos de ellos con  estancias previas en el extranjero,  amparados por la legislación comunitaria y con apoyo familiar pero aún así  los rasgos de personalidad, las circunstancias personales y  la actitud  son cruciales para conseguir un adecuado ajuste.

Para España no es nuevo el fenómeno migratorio, somos un pueblo de emigrantes, durante la historia más reciente grandes oleadas de población marcharon a América y Europa buscando una vida mejor. Las migraciones recientes contemplan el regreso como una clara posibilidad a diferencia de las anteriores que se asentaban e incorporaban a la población de acogida suponiendo una definitiva pérdida de capital humano.

Como decíamos al principio,  la psiquiatría debe estar preparada para dar respuestas  a una sociedad cambiante.  Empiezan a acudir a la consulta jóvenes españoles expresando malestar y ansiedad ante este “largo viaje”. ¿Sufrimos el riesgo de padecer “nuestro” síndrome de Ulises? ¿quizás un Síndrome de Ulises de primera clase?. Para prevenirlo debemos orientar a los futuros emigrantes a iniciar esta odisea en las mejores condiciones posible: evitando  sentimientos de soledad por cuestiones idiomáticas o por falta de relaciones sociales en su destino; evitar los sentimientos de culpa por alejamiento de sus familiares y amigos; evitar el aislamiento social y laboral;  evitar la pérdida de proyecto migratorio al tener expectativas poco realistas y enfrentarse a este estrés cuando se tenga una adecuada salud física y mental. De esta manera se alcanzará Ítaca sin desagradables avatares y nuestros “Ulises” protegidos ante los cantos de sirena y demás peligros.

 

RELACIONADOS