Economía y Empresa, Finanzas 


¿Cómo valoramos contablemente las operaciones en moneda extranjera?

   En el momento en que una empresa española empieza a hacer transacciones comerciales fuera del ámbito nacional o fuera de la UEM, cuenta en sus balances con partidas monetarias extranjeras. Cabe preguntarnos, ¿qué se hace con ellas a lo largo del periodo contable?, ¿existen diferencias de valoración entre las partidas monetarias extranjeras y las no monetarias?, ¿cómo se liquidan al cierre del ejercicio?

Para entrar en materia toca definir qué entendemos por moneda extranjera: es toda aquella distinta a la moneda funcional, siendo ésta última la moneda del entorno económico principal en el que opera la empresa. En España la moneda funcional es el  euro (€), pero bien es cierto que existe algún supuesto excepcional en el que las diferencias de cambio no deben calcularse frente al euro sino frente a la moneda en que la empresa genere y desembolse la mayoría de sus flujos de efectivo.

¿Cómo se valoran inicialmente? Todas las transacciones en moneda extranjera se valorarán aplicando a dicho importe el tipo de cambio entre ésta y la funcional en la fecha de transacción. Ejemplo: La empresa adquiere 100.000 unidades de mercaderías por 5$/unidad, cuando la cotización es de 1$= 1.30 €. Contablemente se valorará esta compra de mercaderías por 650.000 euros.

¿Cómo se valoran posteriormente al cierre del ejercicio? Los distintos elementos patrimoniales se valorarán de forma diferente al cierre del ejercicio según se trate de partidas monetarias y partidas no monetarias.

  • Partidas monetarias: Efectivo, préstamos y partidas a cobrar (clientes y deudores), débitos y partidas a pagar (proveedores y acreedores), inversiones en valores representativos de deuda…

El tipo de cambio al cierre modifica el valor inicial y las diferencias que se originan se llevan directamente a la cuenta de Pérdidas y Ganancias (diferencias negativas de cambio o diferencias positivas de cambio).

Ejemplo: A mitad del ejercicio se han vendido unas mercaderías por 100.000 $ con el siguiente tipo de cambio ($1 = 1,25 €). En nuestro balance tenemos una cuenta de activo de Clientes valorada en 125.000 €. Al cierre del ejercicio ha cambiado el tipo de cambio (1$=1.35€) y se ha generado una diferencia positiva de cambio de 10.000 €.

  • Partidas no monetarias: Inmovilizado material, inversiones inmobiliarias, inmovilizado intangible, existencias, inversiones en patrimonio, anticipos a cuenta de compras o ventas…
    • Aquellas valoradas al coste amortizado (inmovilizados, existencias, inversiones en patrimonio-cartera de control): Se valorarán aplicando el tipo de cambio de la fecha de transacción (coste histórico), por lo tanto no se modifica el valor inicial.
    • Aquellas valoradas a valor razonable (inversiones en patrimonio mantenidas para negociar o disponibles para la venta): Aplicaremos el tipo de cambio de la fecha en que se determine el valor razonable.

-Activos financieros disponibles para la venta: Las diferencias de cambio que surjan entre el tipo de cambio vigente en el momento de la adquisición y el momento de determinación del valor razonable, se reconocerán también directamente en el patrimonio neto.

-Activos financieros mantenidos para negociar: Las diferencias de cambio que surjan entre el tipo de cambio vigente en el momento de la adquisición y el momento de determinación del valor razonable, se reconocerán en el resultado del ejercicio.

 

Vía| Manual de Contabilidad de Sociedades; ORY AJAMIL, Manuel.

En QAH| ¿Qué es la auditoría?

Imagen| Ways to make a living

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