Tecnología y Social Media 


¿Cómo traducir la Wikipedia inglesa al español en 80 horas?

A menudo hablamos de la brecha digital, esa separación que existe entre los que sacan el máximo partido a Internet y los que todavía no han sabido o querido hacerlo. De hecho, estamos viendo cómo el mundo digital choca con el real en muchos aspectos, provocando cambios en modelos de negocio o en la manera de consumir ciertos productos. A pesar de que hay batallas de intereses en ambos lados, la digitalización es un fenómeno inevitable e imparable. Estamos trasladando nuestro conocimiento, nuestro entretenimiento y nuestro trabajo a las pantallas de nuestros dispositivos electrónicos. Y, lo más importante, lo estamos haciendo cada vez más interconectados a través de las plataformas sociales.

Nos gusta compartir a través de Internet. Decimos cómo nos sentimos en Facebook, resaltamos las noticias que nos llaman la atención en Twitter y colgamos nuestras fotografías en Instagram o Flickr. No nos pagan por ello, pero seguimos invirtiendo tiempo en las redes sociales y, en consecuencia, generamos un valor que muchos han sabido aprovechar. Desde la publicidad personalizada gracias al rastro que dejamos en la Red a la consulta de candidatos a una oferta de trabajo desde Google, las posibilidades son muchas y variadas.

Una de las más interesantes se le ocurrió a Luis von Ahn, que figura en la lista de los responsables de la compañía que desarrolló los Captcha primero y los reCaptcha después. Seguro que alguna vez os habéis topado con esos pequeños recuadros que tratan de comprobar que no eres una máquina. Escribimos las letras que vemos y pasamos la prueba. No son más de diez segundos.

Von Ahn calculó que se rellenaban alrededor de 200 millones de captchas cada día. Después multiplicó los diez segundos que cada persona invertía en ellos y obtuvo un resultado que le llamó la atención: 500.000 horas perdidas cada día que no servían para nada. Él y su equipo tuvieron la genial idea de convertir ese tiempo malgastado en algo realmente útil. ¿Cómo?

Entre los objetivos de empresas como Google o Amazon está la digitalización de todos los libros del mundo. A pesar de los avances tecnológicos, el sistema para llevarlo a cabo todavía no es perfecto. En líneas generales se trata de escanear página por página cada libro y, después, procesar cada imagen resultante para identificar lo que pone en el texto. El problema es que las máquinas no son capaces de identificar todo, especialmente en libros antigüos.

Curiosamente, los seres humanos sí podemos deducir, intuir y, en definitiva, descifrar este tipo de textos complicados para las máquinas, por lo que ya os podéis imaginar la solución que se le ocurrió a von Ahn y compañía. Sí, cada vez que rellenamos un reCaptcha estamos ayudando a una máquina a identificar una palabra que no reconoce. ¿Y cómo sabe la máquina que hemos acertado? Porque nos da dos palabras: una que reconoce y otra que no. Si acertamos la que sí identifica, entonces pasaremos el trámite y, de paso, ayudamos a digitalizar libros con la otra restante.

Pero esto no es todo. El siguiente paso del equipo liderado por Louis von Ahn es más atrevido y pretende revolucionar el concepto de traducción de un idioma a otro en Internet. Hace unos meses se presentó Duolingo, una web que pretende matar dos páginas de un tiro: hacer que las personas traduzcan a su lengua nativa unos textos de un idioma del que quieran aprender. Es un sistema ingenioso y que es mejor que comprobéis en su vídeo de presentación.

En líneas generales se puede decir que el mecanismo funcionará mejor cuantos más usuarios participen. Las estimaciones de Duolingo afirman que con un millón de usuarios podrán traducir la Wikipedia inglesa al español en tan solo 80 horas. Habrá que ver si lo consiguen o no, pero el ingenio de la idea no se lo quita nadie.

Vía| Ted.com

Imagen| Goldweb.es

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