Cultura y Sociedad 


¿Cómo leemos?

La combinación de las dos vías lectoras proporciona al lector herramientas para leer eficazmente una gran variedad de textos

Ante la pregunta que da título a este post, la mayoría de las personas enseguida pensarán en sus años de aprendizaje de la lectura, “la pe con la a, pa”. Pero si leemos “uniendo las letras”, ¿cómo es posible que podamos leer textos alterados de tal manera que las letras desaparecen? Por ejemplo: 3N UN LUG4R D3 L4 M4NCH4, D3 CVYO N0MBR3 NO QU43R0 4C0RD4RM3… La respuesta a la pregunta anterior la encontramos en la existencia de una segunda manera de leer que, de hecho, es la que más usamos en nuestro día a día.

Está comúnmente aceptado que existen dos vías para la lectura y la escritura: la vía indirecta, y la vía directa. La principal diferencia entre ambas es que, en la vía indirecta se produce una lectura “letra a letra”, y en la vía directa leemos la palabra como un todo.

En la vía indirecta, también llamada fonológica, hay una transformación de los grafemas (letras escritas) en fonemas (sonidos), conforme a unas reglas llamadas “reglas de conversión grafema-fonema” (por ejemplo, que la grafía P, en español, se corresponde con el sonido “pe”). Según se van decodificando los grafemas, los fonemas se van almacenando y repitiendo en nuestra memoria de trabajo, en el llamado “tren articulatorio”, al que se van uniendo los fonemas siguientes hasta formar una palabra. Esta palabra, una vez completa, “pasa por el oído”, es decir, pronunciamos mentalmente la palabra para “buscarla” en el almacén de significados de palabras que hemos oído, y de esta manera podemos unirla a su significado.

Esto nos permite, sobre todo en español, leer palabras que nunca antes habíamos visto escritas y conocer su significado (por ejemplo “kahrrytoh” o “allehr”, o incluso leer palabras sin ningún significado, por ejemplo “curpicri”.

Pero en nuestro día a día, utilizamos mucho más a menudo la vía directa o visual de la lectura. Cuando leemos por esta vía, analizamos determinados rasgos de la palabra completa. Esa “fotografía” parcial de la palabra la comparamos con las representaciones existentes en un almacén de palabras escritas llamado “léxico visual”, hasta encontrar una coincidencia. Una vez que encontramos la palabra en nuestro almacén, podemos acceder directamente a su significado, de una manera mucho más sencilla y rápida que por la vía anterior.

El uso de esta vía nos permite una velocidad de lectura mucho mayor que con la vía indirecta, unida a una mejor comprensión lectora. Además, da lugar a efectos tan curiosos como nuestra capacidad para leer palabras viendo solamente la mitad superior de las letras, o que podamos comprender textos como el que proponíamos al principio del post, o como el siguiente:

No ipmotra el odren: Sgeun un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats.

En definitiva, un lector eficaz es capaz de combinar ambas vías lectoras de manera conveniente, obteniendo las ventajas que le proporciona cada una, y adaptando su forma de leer a las características del texto que lee y en función de los objetivos de su lectura. Y esto lo hace de manera automática y con un consumo de recursos cognitivos relativamente escaso. Todo esto en lo que se refiere a los procesos de bajo nivel, es decir, hasta llegar a la comprensión de palabras. Para la comprensión de frases y textos más largos empleamos procesos llamados “de alto nivel”, que requieren un consumo de recursos cognitivos mucho mayor, y cuyo análisis podemos abordar en otra ocasión.

Vía| barbacana.net (Joaquín Mora Roche)

Más información| Gónzález Manjón, D. Herrera Lara, J.A. y García Vidal, J.

Imagen| onlinelearningtips, leer

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